Hace ahora algo más de cuatro años que los miembros de este grupo comenzamos nuestro particular periplo por el mundo de lo misterioso con la intención de compartir con todos vosotros cada rincón y cada historia que llegaramos a descubrir.
Han sido muchos los enclaves que hemos podido sentir y disfrutar en todo este tiempo, sin embargo siempre hemos tenido cierta predilección por un tipo de lugares concretos... Los sanatorios.
Y es que si miramos atrás en el tiempo, nos damos cuenta de que son varios los recintos hospitalarios por los que hemos paseado en vuestra compañía, el Sanatorio de La Marina, El Tórax, Cesuras, y ahora este que os presentamos aquí. Pero quizá este tiene algo especial, una energía bien distinta a todos los demás, algo mágico si quiere decirse que lo diferencia del resto. Porque en cada pasillo, en cada estancia de este lugar, el visitante tiene una sensación inequívoca de que no camina solo, de estar siendo observado a cada instante y eso amigos nunca nos había pasado en ninguno de los otros sanatorios que hemos visitado o al menos, no con tanta intensidad.
Esta es la crónica de nuestra visita a uno de los lugares más "enigmáticos" y "legendarios" de nuestra geografía misteriosa, un enclave lleno de leyendas e historias que nos llevarán más allá de la vida y la muerte, este amigos es el Sanatorio de Agramonte, aventuraros pues una vez más a caminar junto a nosotros y ser como siempre bienvenidos:
Han pasado ya cuatro años desde que por primera vez iniciamos nuestra andadura por esto del "misterio", hemos cambiado y aprendido mucho en estos años, hemos conocido a personas maravillosas, grandes amigos y grandes maestros, hemos disfrutado cada instante de vuestro cariño, complicidad y amistad. Por eso, hoy hemos querido ofreceros un humilde regalo a todos vosotros como muestra de nuestro agradecimento, porque vosotros sois el alma de este grupo, el motor que cada día hace posible que este grupo se ponga en marcha con la misma ilusión o más que el primer día. Sois vosotros, los que cada día hacéis posible este hermoso sueño. ¡Un enorme abrazo a todos con todo nuestro cariño!
Hace ahora algo más de tres años que visitamos el lugar que hemos querido recuperar hoy aquí para todos vosotros. Para nosotros por aquel entonces, supuso desde luego toda una experiencia llena de sorpresas y datos ciertamente interesantes. Esta es la crónica fiel de nuestro inquietante periplo por los frios corredores de "El Sanatorio de la Marina" un lugar que jamás olvidaremos. Gracias a todos:
Nos dirigimos en una espléndida mañana de marzo a nuestro destino pendiente, el que fuera sanatorio antituberculoso de "La Marina." Nuestra primera incursión en el mismo nos había transmitido sensaciones dispares y estábamos decididos a tratar de deslindar donde acababa la realidad y donde empezaba el mito de aquella turbadora edificación.
A sólo 79Km de Cuenca, sobre la ladera de una empinada colina, se alza Uclés, una hermosa villa manchega que permanece anclada en el pasado, los restos de su fortaleza y de su torre, siempre vigilante, observan inmutables el transcurrir de los siglos. Y como no, su monasterio, una edificación extraordinaria y hermosa a la par, a la que se ha dado en llamar con acierto "El Escorial de La Mancha".
Sede principal de la mítica Orden de Santiago, el monasterio comenzó a construirse en 1529 (Tal y como consta en la inscripción existente en uno de los contrafuertes del ábside de su iglesia.) y fue concluido ya en pleno siglo XVIII (1735, bajo el reinado de Felipe V). El edificio está formado por una iglesia (construida durante los siglos XVI y XVII) con planta de cruz latina, una fantástica rejería del siglo XVIII y por un convento, cuyo patio central de estilo barroco y su doble claustro constituyen una verdadera obra de arte capaz de asombrar en sus detalles.
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