Esta otra “ciudad subterránea” consiste en una laberíntica red de túneles que recorren todos los bajos de la capital francesa durante casi 300 kilómetros. Una serie de oscuros pasadizos que datan de la época romana, construidos con la intención original de extraer materiales para la construcción y expansión de la villa parisina. Con el transcurrir de los siglos, aquellos primitivos pasadizos terminarían por convertirse en un inmenso cementerio donde hoy, de manera aproximada, se calcula que reposan los restos mortales de más de seis millones de personas, lo que la convierte en la necrópolis más grande del mundo.






















