"Que la lección permanente del libro de la historia nos sirva para algo, nos sirva para mucho. Precisamente en el día de hoy, pero del año 1937, a cuatro o cinco leguas del cómodo escritorio en donde me hallo en este instante tan a gusto, teniendo como fondo la música gratificante de una sonata de Mozart. Sucedían cosas tan terribles como estas que apunto en una de mis crónicas de guerra:
Batalla de Guadalajara;
Marzo de 1937, " Guerra Civil Española ".
Fue una dura batalla de siete días, duramente disputada, con la lluvia y la nieve inutilizando la mayor parte del tiempo los transportes motorizados. El ultimo día, durante el ataque final que rompe el frente de las tropas italianas y las pone en fuga, las condiciones atmosféricas apenas permiten a los aviones levantar el vuelo; ciento veinte aviones, sesenta blindados, y alrededor de diez mil soldados gubernamentales derrotan a tres divisiones italianas de cinco mil hombres cada una. Es esta coordinación entre aviones , blindados e infantería lo que lleva hoy a la guerra a una nueva fase. Es posible que esto no les guste, y quizás quieran ver en ello propaganda, pero yo he visto el campo de batalla, los prisioneros y los muertos. No era intención de quien esto escribe sacar a la luz recuerdos amargos, esa es la verdad, pero el momento ha sido oportuno, y siempre aunque lo aquí dicho sea parte de una historia ya no tan reciente, es tiempo de meditar sobre los propios errores para no caer en las mismas trampas, que a menudo tiende la vida sin que nosotros se las pidamos."
Ernest Hemingway. (Premio Nobel de Literatura 1954.)
"heme aquí transportado de la noche a la mañana a mi escondido "Valle de Veruela", heme aquí instalado de nuevo en el oscuro rincón del cual salí por momento para tener el gusto de estrecharos la mano una vez más, charlar un poco y recordar las agradables, aunque inquietas horas de mi antigua vida....." Permitanme que comience el relato de nuestra visita al Monasterio de Veruela, con un fragmento de la primera de las "Cartas desde mi celda " del insigne Gustavo Adolfo Bécquer. Sin duda uno de los más ilustres personajes que han pasado por este "Real Monasterio de Santa María de Veruela", Abadía Cisterciense del siglo XII situada en las cercanías del macizo del Moncayo. Que con sus 2.314 metros de altitud surge majestuosa y desafiante como montaña sagrada, convertida en frontera natural entre Castilla y León, Aragón y Navarra. Considerada mágica y sagrada por Celtíberos y Romanos, que en la actualidad conserva su aureola de magia y ritos ancestrales, que redundan en un misticismo aun presente.
A estas alturas, son muchos los que reconocen que muchas de la antiguas civilizaciones -teóricamente poco avanzadas- tenían sin embargo, unos conocimientos culturales y astronómicos poco "comunes" para su época. Si nos centramos en sus construcciones vemos, por ejemplo, como en el antiguo Egipto y en muchas de las primitivas civilizaciones americanas, las construcciones en forma piramidal son comunes y abundantes en ambos continentes (a pesar de la enorme dificultad que implicaba para ellos). Que duda cabe de que fueron erigidas con una precisión extraordinaria para la tecnología y herramientas de entonces y que incluso en la actualidad, es muy probable que no se alcanzase dicha precisión... Pero ¿y si hubiera algo más? ¿Y si en realidad aquellas civilizaciones hubieran estado mucho más avanzadas de lo que nosotros pensamos gracias a una serie de conocimientos de origen extraterrestre?
Todos nuestros trabajos de campo y/ o articulos, se encuentran protegidos por la ley de la propiedad intelectual, queda prohibida por tanto la copia total o en parte de alguno de sus contenidos (incluidos audio o video) sin nuestro permiso explícito.